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Fortnite Battle Royale - Técnico Superior de desarrollo de vseojuegos en Escuela Estech

 

Fortnite se ha convertido en un fenómeno mundial. Es raro encontrarse a alguien que no haya oído a hablar de este juego (por no decir que haya jugado). Niños y adultos se han dejado seducir por este battle royale en el que tienes que competir por ser el último usuario que quede en pie. El juego original cuenta con otra versión, pero esta es la que ha triunfado. Luchar contra otros 99 jugadores. Buscar armas, disfrazarte, construir nuestras propias bases y ser el superviviente final (incluso sobrevivir a una tormenta que obliga a estar en continuo movimiento).

Podríamos hablar de que Fortnite es un experimento de la compañía Epic Games, ya que el videojuego inicial tenía otra temática (zombies), y era muy diferente al actual. La apuesta por convertirlo en un battle royal fue la que les permitió alcanzar el éxito.

Pero no queremos centrarnos en esos aspectos. Y es que Fortnite cuenta con muchos adeptos, pero también con muchos detractores. A los fieles seguidores se los ha ganado por muchas razones: modalidad gratuita, mecánicas de juego sencillas y orientadas a todo tipo de seguidores (menos técnicos que otros shooters), dinamismo, posibilidad de construir y explorar un sinfín de posibilidades, personajes aleatorios, experiencia gamberra, etc.

¿Y los detractores? Han surgido principalmente por dos razones: adicción en niños y valores. La adicción puede incluir a los niños, pero no señalan solo a los más pequeños de la casa. Hablan de un juego muy competitivo, en el que prima el yo, donde hay que “matar” a los enemigos, y que en muchos casos lleva a estar enganchados delante de la pantalla durante horas. Incluso se habla de incitar a la compra sin control (adquirir competencias, armas, items, etc.). Tal ha sido la repercusión que hasta en Change.org se han puesto en marcha campañas orientadas a frenar el boom de Fortnite, tildando al juego de “lavacerebros” o distracción. Pero ahí no ha quedado la cosa. Y es que Reino Unido han surgido corrientes que piden que sea prohibido por considerarlo adictivo.

Como todo, lo positivo o negativo depende de cada persona y cada situación. Fornite no tiene por qué ser más adictivo que Los Sims, más “sangriento” que Call of Duty, más gamberro que GTA o incitar a la compra más que Candy Crush. El repentino éxito mundial ha actuado creando un sentimiento de amor-odio en torno al videojuego que seguirá dando que hablar.