en educación

Contra el placer inmediato.

Como sabemos, la dopamina es un neurotransmisor del sistema nervioso central que actúa como un mensajero químico y regula funciones importantes para el cuerpo como la memoria, el sueño, el estado de ánimo, la frecuencia cardíaca, la actividad motora, la cognición y la conducta.

La dopamina tiene muchas funciones en el cerebro, entre las cuales se incluyen papeles importantes en el comportamiento y la cognición, la actividad motora, la motivación y la recompensa, la regulación de la producción de leche, el sueño, el humor, la atención y el aprendizaje.

¿Qué efectos produce la dopamina?

Extrasístoles, náuseas, vómitos, taquicardia, angina de pecho, palpitaciones, disnea, cefalea, hipotensión y vasoconstricción.

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¿EN QUÉ CONSISTE EL AYUNO DE DOPAMINA?

Se trata pues de, abstenerse de placeres diarios con la idea de «recuperar» la capacidad de sentir, de nuevo, el bienestar que les ha robado un exceso de dopamina, el neurotransmisor que lo controla. Se busca mejorar el ritmo ante una vida extremadamente rápida y llena de estímulos frenéticos.

Vivimos en un mundo lleno de experiencias y placeres inmediatos. Esa notificación en tu móvil que indica nuevos «me gustas»; ese anuncio lleno de imágenes sugerentes y música atractiva; la comida ultraprocesada que hace la boca agua… los ejemplos del día a día son numerosos. Cada vez que recibimos un estímulo que consideramos agradable, en realidad, es la dopamina la que se encarga de que esto sea así.

Para los defensores del ayuno de dopamina, vivir expuestos constantemente a este neurotransmisor es un problema. Llegados a un punto, nuestro cerebro no es capaz de provocar la misma respuesta de recompensa ya que está sobresaturada del bombardeo diario de dopamina. Esto provoca un fenómeno típico de las adicciones conocido como tolerancia. Es entonces cuando hace falta hacer un «ayuno» y limitar por un tiempo todos los estímulos positivos que producen placer. Cada persona hace su propia versión de este ayuno de dopamina, pero siempre bajo una misma premisa: reducir el placer al máximo, buscando el absoluto aburrimiento. Con esto, quienes lo practican pretenden volver a sentir la motivación y el placer en todo su esplendor. Esto supone dejar atrás la desidia y la pereza, recuperando parte de la creatividad y el bienestar.

 

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¿Cómo se hace el ayuno de dopamina?

Los ayunos de dopamina sirven como un checkpoint de mantenimiento; que se lleva a cabo cuando se sienten distraídos, estresados, poco creativos, demasiado perezosos o cualquier otra expresión relacionada con un estado de ánimo «bajo» o poco motivado.

Consiste en controlar cualquier comportamiento impulsivo, especialmente los estimulantes. Esto implica reducir el uso de los dispositivos móviles u otros similares (juegos, redes sociales, etc). También supone realizar otras actividades, según explican, que supongan un esfuerzo y no produzcan un placer inmediato. Un punto clave es controlar el «urge surfing» o la urgencia de satisfacer la necesidad de recompensa. 

  • ¿Qué se puede y qué no se puede hacer? Eso depende de cada persona. Es casi imposible controlar de forma efectiva la cantidad de dopamina que segregamos. Así, los estímulos inocuos para algunas personas pueden suponer una recompensa fuerte para otras. 

Para asegurar que no topamos con picos de dopamina, se recomienda hacer actividades suaves, sencillas, que no provocan grandes emociones, o muy rápidas. Leer, escuchar música, pasear… y evitar todo aquello que nos produzca cierta sensación de «ansiedad» por obtenerlo. 

En definitiva, se trata de evitar los actos que nos producen satisfacción rápida e inmediata, normalmente asociados con gestos pequeños del día a día (caprichos, dispositivos móviles, acciones que solo buscan el bienestar rápido). Esto suele provocar una situación de «aburrimiento» para muchas personas que lo practican.

Entre dichos cambios está la inhibición de los receptores de dopamina, lo que explica la aparición de la tolerancia. Esta acción se lleva a cabo de manera automática para proteger al organismo. De ahí que el cerebro controle su segregación y también su recepción. No existe ninguna prueba de que la producción de dopamina alcance los niveles que provocan otras sustancias adictivas. 

Y TÚ, ¿ERES ADICTO A LA DOPAMINA?

 

LOLA RUIZ MOLERO

Profesora de Orientación Laboral y Emprendimiento

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