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Impresión 3D en Escuela Estech

La impresión 3D está de moda. La posibilidad de salirnos de las dos dimensiones y crear todo aquello que “imaginemos”, ha potenciado el uso de esta tecnología pensada, en un primer momento, para el mundo industrial.

Con el paso de los años, el abaratamiento de costes y la apertura de la tecnología, la impresión 3D ha llegado a muchos hogares y ha supuesto una auténtica revolución en la cultura maker. Los usuarios de a pie ya no depende únicamente de Arduino o Raspberry Pi (dos de los puntales del sector), si no que ahora existen miles de aplicaciones y software gratuito que permiten crear piezas y objetos desde casa de una manera más sencilla y económica. Además son muchos los makers que   ofrecen sus diseños (Thingiverse es una de las webs más famosas), si no queremos tener que crearlo desde cero.  

No es raro encontrarse a algún conocido que haya tenido experiencias con la impresión 3D, que la haya probado para realizar un prototipo o que simplemente haya creado un elemento decorativo. Y es que las posibilidades de estas impresoras son enormes. Desde crear una pequeña figurita de juguete para satisfacer nuestro lado más friki a realizar una prótesis, pasando por la elaboración de herramientas, piezas descatalogadas, monturas de gafas o maquetas.

Pero antes de hacernos con un modelo concreto debemos conocer las posibilidades que tenemos en el mercado, ya que no todas nos ofrecen lo mismo. Y, sobre todo, no todas son tan asequible. También podemos barajar la opción fabricarla nosotros mismos, que será algo más barato y nos permitirá conocer mejor su funcionamiento, aunque dependerá de lo manitas que seamos.

En este sentido vamos a señalar las dos tecnologías más comunes. La de resina (SLA/DLP) y las de filamento (FFF/FDM), pero también podemos encontrar modelos que utilizan el papel para crear los modelos capa a capa o las de metal, que en la industria se utilizan para producir piezas de automóviles, motocicletas o aparatos electrónicos que utilizamos en el día a día.

En el caso de las de resina, se introduce resina líquida en la máquina y a través de impactos con luz ultravioleta va creando diferentes capas hasta construir el objeto. Por lo general este tipo de impresión está orientada a la elaboración de miniaturas o moldes, ya que ofrece una excelente calidad de acabado.

Las de filamento utilizan un hilo hecho con diferentes componentes. Los más habituales son los PLA y ABS (las piezas de Lego, por ejemplo, están realizadas con ABS), pero también se puede utilizar los conocidos como PETG. Estos tres materiales son sencillos de utilizar y presentan una resistencia alta, aunque en el mercado podemos encontrar otras opciones que podremos utilizar siempre y cuando la impresora este preparada para utilizarlos.

En cuanto al software, como comentábamos al principio, existen múltiples opciones. Quizás las más interesantes son los open software, del tipo de FreeCAD. Evidentemente tendremos que tener unos conocimientos previos en el uso de este tipo de programas antes de ponernos manos a la obra, pero la manera de aprender es probando. Lo ideal es empezar con los materiales más sencillos, acercarnos incluso a alguna comunidad de makers experimentados que nos ayuden a introducirnos en el mundillo y dedicarle el tiempo necesario. El tipo de impresora dependerá más del uso que pretendamos darle (hobby o profesional), y lo que podamos desembolsar en el momento.

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