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El dibujo siempre se ha planteado como un método útil para estimular la creatividad. Por lo general se ha venido relacionando con un entorno infantil, pero de un tiempo a esta parte también ha encontrado su sitio en las libretas de jóvenes y adultos. Y es que además de ayudarnos a que se nos encienda la bombilla, contribuye a que podamos relajarnos y disfrutar de una actividad diferente.

Sabemos que en los más pequeños, además de servir de entretenimiento y juego, favorece al desarrollo psicomotriz y a la capacidad de expresión. No se trata únicamente de plasmar una idea o una imagen con un lápiz. También es interactuar con herramientas y materiales, probar diferentes técnicas (modelado, collage, arena, etc.), utilizar el color o fomentar la capacidad de observación y concentración. Les ayuda a aprender, a desarrollarse, a descubrir habilidades, promueve su imaginación y da rienda suelta a sus fantasías.

Sin embargo, este interés por interactuar y expresarnos a través del dibujo se va perdiendo con el paso de los años. La mayoría deja atrás estas capacidades al identificarlas con un juego infantil, pero también están aquellas personas que al no tener destreza con el lápiz deciden desterrar este método de expresión a pesar de que pueda resultarles interesante. Es por eso que cada vez aparecen más métodos que tratan de acabar con estos prejuicios, destacando el fondo en lugar de la forma y dando rienda suelta a la creatividad.

Es el caso de la propuesta realizada por Bunpei Yorifuji, diseñador e ilustrador que ha trabajado en proyectos tan importantes como el metro de Tokio o las famosas tiendas Muji. Después de años de trabajo y observación, este japonés ha llegado a la conclusión de que “dibujar bien no tiene ninguna importancia. Lo esencial es dibujar lo que a uno le gusta ver e imaginar”.  Por eso decidió crear Rakugaki como un medio para potenciar la imaginación a través del dibujo, dando igual si piensas que se te da mal dibujar. Lo importante es “entender lo grande a través del detalle”.  A través de este manual, Yorifuji nos da las claves para dibujar ideas, pensamientos o imágenes. Y es que como dice el autor: el dibujo es como un texto o una conversación. No tener buena letra o buena voz no te impide escribir ni hablar.

Este es sólo un ejemplo, pero existen muchos métodos o ideas para retomar el dibujo y sus formas de expresión, de abrir tu creatividad a nuevos métodos y de aprender a aprender de los detalles más pequeños.

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