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Incubadora

La creación de empresas de videojuegos como forma de vida es toda una odisea en el país de la piel de toro.

Una de las aspiraciones típicas de cualquier gamer joven que se precie, o al menos de aquellos a los que les brillan los ojos cuando se les habla de tecnología, es convertirse en desarrollador de videojuegos. Aquí os explicamos las posibles dificultades de ser desarrollador de juegos en España

Muchos de ellos lo intentan, pero ¿por qué es tan difícil conseguirlo? Si hablamos de España nos encontramos con un país con un tejido industrial bastante frágil en lo que se refiere a videojuegos. Esto se debe a múltiples factores: no tenemos una apoyo gubernamental fuerte al respecto: no se reservan subvenciones para estos, al menos no si lo comparamos con el cine o la música. No se considera un arte ni se respeta como estos. El poco dinero que se destina a ello no sabe ser gestionado adecuadamente por las administraciones, que carecen de expertos por lo que estos fondos no terminan en las manos que deben. En contrapartida, vemos como en los Goya, al margen de polémicas, los actores no se cortan un pelo en pedir subvenciones para sus películas. ¿Se imaginan esta situación en los videojuegos en España? Efectivamente, cuesta mucho.

Nuestros políticos -cada vez más centrados en el teatro que en hacer su trabajo- nunca han visto este asunto una prioridad ni mucho menos. Al contrario, durante muchos años, a caballo entre el alarmismo rancio y el populismo que tanto deben sufrir nuestros sentidos hoy día, han usado los videojuegos como un saco de boxeo útil, relacionándolos con violencia, adicciones y todo tipo de vilezas, y buscando el favor de una sociedad profana en el tema. En pocas ocasiones los medios de comunicación acuden a expertos que puedan realizar alguna intervención con base documentada para, al menos, ofrecer resistencia a la manipulación política. 

Por otro lado, en el ámbito de los negocios, el empresariado español siempre ha preferido otras chucherías como el turismo o el ladrillo. Al margen de los clásicos, hay que decir que en general los españoles somos un pueblo tradicional y seguimos apoyando las mismas industrias que se han instalado en cada localidad desde hace 40 años. Si, es cierto, a todas se les ha dado su manita de pintura TIC, con sus ingenieros aplicando las novedades del mercado para pasar la ITV tecnológica y así estar al día. Ahí es donde se mueve la TIC española.

Las grandes tecnológicas de España son consultoras que hacen proyectos para otras tantas empresas, software a medida, etc. Vamos, que no tenemos una Ubisoft como Francia. No tenemos empresas tractoras que generen industria y de la que salgan desarrolladores que a su vez creen sus propios estudios profesionales. Al menos no de forma masiva.

Dificultades de ser desarrollador de Juegos en España

Crear una empresa de desarrollo de videojuegos no es crear una empresa “normal”.

Tampoco nos enseñaban a ser emprendedores. Hasta la crisis de 2007 nadie se preocupaba por emprender. Uno esperaba ser contratado y ya está. Eso cambió al ver las tremebundas cifras del paro. Hacía falta gente que generase riqueza y empleo -y sigue haciendo falta-. De repente todo eran talleres para ser emprendedor, formar startups y se fabricó un sinfín de términos de modernos respecto a todo lo circundante en el noble arte de crear un negocio.

La parte buena es que eso se ha normalizado y ahora es mucho más accesible crear una empresa:

Hay más información y se facilita el acceso a la creación de tu propio negocio. Ojo, es más fácil que antes, pero no es “fácil” en sí. La parte menos buena es que como bien saben los que están dentro, crear una empresa de desarrollo de videojuegos no es crear una empresa “normal” y se necesitan perfiles especializados de productor y gestor de este tipo de negocios, que, como se puede imaginar, no abundan. Tampoco existe el perfil de inversor de videojuegos. Este es uno de los principales errores de las aceleradoras que tratan estudios de videojuegos. Les enseñan a hablar con inversores. Pero ¿qué inversores? No hay de eso en videojuegos. A día de hoy lo que le queda al indie casero es crowdfunding. Si la cosa va bien, te haces con un buen publisher, que te da otro tanto (o no), y finalmente, con todo ese apoyo y una buena presentación junto con tu mejor traje, te vas al banco a pedir los fondos que te faltan, si se da el caso. Y suerte que des con un director que no sea del pleistoceno.

En resumen, la realidad, es que, pese a toda la buena fe de las administraciones y sus socios afines para crear empresas, a aquellos que quieren desarrollar un videojuego y quieren hacer de ello su vida se les sigue enseñando de la misma manera que al que quiere desarrollar una app. Y no es lo mismo.

La realidad es que el panorama no es sencillo, y un desarrollador debe ser un especialista en esquivar balas, como Neo en Matrix. 

No por ello, por supuesto, hay que tirar la toalla. Quizás de buenas a primera estas líneas puedan llevar a lo que se llama “parálisis por análisis”. No es nuestra intención, si no, todo lo contrario: antes de comenzar cualquier empresa debes conocer perfectamente tu entorno social, político, económico y cultural. La probabilidad de éxito es mucho mayor si controlas las variables que participan en esta gran ecuación, pues te van a permitir crear un videojuego acorde a la realidad que te rodea. ¿Abrirías un local para tu negocio sin conocer la zona, la economía del pueblo, a tus posibles distribuidores, potenciales clientes, etc por mucho que sepas tu profesión? Pues aquí es igual.

En un próximo artículo publicaremos una lista de consejos que suelen funcionar bastante bien para los aspirantes a desarrollador de videojuegos. ¡No os lo perdáis!

José Antonio Perales Chía

Profesor de Unity y Game Design

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